Tras años de estudio y trabajo en importantes centros de
enfermedades reumatológicas y osteoporosis, el doctor Jaime
Bravo Silva está abocado a difundir las características de las
alteraciones hereditarias de la fibra colágena, patologías muy
frecuentes tanto en Chile como en el resto del mundo, pero que
sin embargo en nuestro país son muy poco diagnosticadas.
El doctor Bravo estudió Medicina en la Universidad de
Chile, graduándose en 1961. Posteriormente, siguió la beca de
reumatología en el Hospital San Juan de Dios y participó en la
creación de los departamentos de reumatología del Hospital
Barros Luco Trudeau y del Hospital de Carabineros. Más tarde
obtuvo una beca en The University of Colorado Medical Center,
y en los ’70 realizó una residencia en Medicina Interna, en el
Saint Joseph Hospital de Denver, en Colorado, Estados Unidos,
país en el que vivió durante 30 años. Allí trabajó como
profesor de la cátedra de reumatología en la Universidad de
Colorado, ejerció en varios hospitales de esa ciudad y en su
consulta privada, formó parte de la Fundación Estadounidense
de Artritis y fue uno de los fundadores de la Denver Arthritis
Clinic.
En 1998 regresó a nuestro país y, actualmente,
ejerce en la Clínica Arauco y en forma paralela es docente ad
honorem en el Servicio de Reumatología del Hospital San Juan
de Dios, de la Universidad de Chile.
Además de su constante trabajo en el tema de la
osteoporosis, en los últimos años el médico ha participado en
varios estudios que abordan el tema de las alteraciones
hereditarias de la fibra colágena, y especialmente, aquellas
áreas relacionadas con la hiperlaxitud o hipermovilidad
articular (aumento exagerado de la movilidad de las
articulaciones), problema que según el doctor Bravo es muy
frecuente y poco diagnosticado en nuestro medio, pues suele
confundirse con la Fibromialgia, ya que son habituales las
molestias en músculos y articulaciones, dolores que
normalmente aparecen en la adolescencia y pueden continuar
durante toda la vida. Asimismo, son frecuentes los chasquidos
articulares, artrosis y osteoporosis tempranas, luxaciones y
esguinces, fatiga crónica, escoliosis, pies planos, aumento de
la elasticidad de la piel, mayor facilidad para la aparición
de equímosis, varices y hernias.
Según estudios
actuales, la hiperlaxitud articular tiene una mayor
prevalencia en las mujeres que en los hombres, es más
frecuente en la infancia y va decreciendo junto con el aumento
de la edad. “Se sabe también que las razas tienen importancia.
Por ejemplo, son más laxos los asiáticos, después viene la
raza negra y luego los caucásicos”, aclara el doctor Bravo.
El reumatólogo explica que la hiperlaxitud afecta
aproximadamente al 10 por ciento de la población, sin que la
mayoría de las personas presenten complicaciones. Sin embargo,
los casos en que la patología se manifiesta en forma más
severa, han ido en aumento, “lo que probablemente sucede por
mutaciones genéticas y cambios en los estilos de vida”,
señala.
“En realidad este tema es muy antiguo. Incluso
se dice que hace 2.000 años se describió el caso de algunas
personas que tenían dificultad para utilizar el arco y se
supone que eran individuos que padecían esta enfermedad. En el
último tiempo se le ha dado mayor importancia, sobre todo en
Europa, porque se ha demostrado que es muy frecuente”, agrega.
En algunos casos esta condición es sólo una característica
familiar, pero en otros es un problema de salud que necesita
atención. El especialista señala que la más común de las
alteraciones hereditarias de la fibra colágena que reviste
algún grado de gravedad, es la enfermedad conocida como
Síndrome de Hiperlaxitud Articular Benigno. “Este es un
desorden multi-sistémico muy frecuente en la práctica
reumatológica y traumatológica, afectando a un 10 por ciento
de los hiperlaxos, pero como no se le da la importancia
debida, quienes lo padecen suelen peregrinar por varios
médicos y hacerse múltiples exámenes, en muchas ocasiones sin
llegar a un diagnóstico correcto, lo que les provoca ansiedad
y depresión. Por eso es muy importante que los reumatólogos
tengan un alto índice de sospecha de esta condición”,
recomienda el especialista.
Aunque la causa de este
síndrome es aún desconocida, se han encontrado anomalías de
carácter hereditario en las fibras de colágeno, elastina y
fibrillina, por lo que se presume tendría su origen en alguna
mutación genética de este orden.
Dado que el colágeno
constituye entre el 50 y 90 por ciento del peso seco de los
cartílagos y huesos, y el 25 por ciento del total de las
proteínas del cuerpo, estos trastornos provocan que el tejido
conjuntivo de ligamentos, tendones, pulmón, tubo digestivo,
útero, vasos sanguíneos y piel, sea más elástico y más frágil
de lo normal, lo que significa que en los pacientes que
padecen esta patología las articulaciones se vuelven laxas,
inestables e hipermóviles, con tendencia a la dislocación y
eso los hace muy vulnerables a las lesiones, incluso al
realizar rutinas cotidianas.
“Considerando que no
existe un tratamiento específico para esta patología, insisto
en lo importante que resulta establecer un buen diagnóstico,
para tratar los problemas asociados con la ayuda de un equipo
profesional multidisciplinario”, explica el doctor Bravo.
Además de la anamnesis, donde se pueden observar los
síntomas o alteraciones más frecuentemente asociadas a la
patología, “para llegar al diagnóstico de este síndrome los
médicos deben realizar una serie de exámenes en las
articulaciones, procedimiento que es conocido como criterio
de Brighton, un sistema de puntuación que permite definir
si un sujeto es hiperlaxo. Posteriormente, luego de analizar
la historia personal y familiar del paciente en forma
exhaustiva, es necesario practicar exámenes de laboratorio
para descartar otras patologías, así como la densitometría
ósea, por si sólo se trata de un caso de osteopenia u
osteoporosis de carácter familiar; ecografía, y resonancia
nuclear magnética, cuando se sospecha un aneurisma cerebral”,
señala.
El doctor Bravo detalla que las personas que
padecen Síndrome de Hiperlaxitud Articular Benigno, comúnmente
presentan síntomas recurrentes del aparato locomotor tales
como tendinitis, subluxaciones articulares y dolor de espalda,
así como hernias, venas varicosas, piel delgada casi
transparente, fragilidad capilar y miopía. Aunque es poco
común, algunos pacientes hiperlaxos desarrollan artritis. La
artrosis, en tanto, es frecuente y aparece en forma precoz en
éstos enfermos, debido a la fragilidad de los cartílagos y a
la excesiva movilidad articular.
Otras características
de quienes presentan este trastorno, son la escoliosis,
costillas prominentes, así como anomalías de los cartílagos de
las orejas y/o de la nariz y mala mordida. Algunos sufren de
hipotensión ortostática, es decir que no toleran estar de pie
por mucho tiempo, sin moverse, se fatigan, e incluso pueden
tener lipotimias. Por todo ello, en ocasiones el Síndrome de
Hiperlaxitud Articular Benigno también se confunde con
enfermedades como Síndrome Ehlers-Danlos, Marfan y
Osteogénesis Imperfecta, con las que comparte muchas
características, entre ellas la hipermovilidad y su origen en
alteraciones hereditarias de la fibra colágena.
El
especialista explica que “como esta condición es genética, es
decir que se nace con ella, los síntomas pueden aparecer a
cualquier edad. Es un síndrome que vemos con mucha frecuencia
en las consultas traumatológicas. En mi caso, casi un 30 por
ciento de los pacientes que me visitan presentan este cuadro
clínico”.
En el caso del Síndrome Ehlers-Danlos (EDS),
la patología se caracteriza por hipermovilidad de las
articulaciones, piel elástica y frágil, y quienes la sufren
pueden tener tendencia a presentar hematomas, esguince de los
tobillos, crujidos y dolores articulares, especialmente de
manos y muñecas, además de compromiso, a veces grave, de otros
tejidos y sistemas.
A su vez, esta enfermedad está dividida en varios tipos,
siendo la EDS III muy parecida al Síndrome de Hiperlaxitud
Articular Benigno, sin embargo, la laxitud de estos pacientes
no siempre es generalizada, por lo que puede pasar
inadvertida.
Con un perfil bastante más grave, el EDS
Vascular o Equimótico, conocido también como EDS tipo IV, es
poco frecuente, pues sólo se presenta un caso en 5.000
personas. Sin embargo, es necesario que se realice un
diagnóstico temprano, porque puede ocasionar ruptura de
órganos como el pulmón, colon, útero grávido y problemas
cardiovasculares, e incluso aneurismas cerebrales y muerte
súbita. Este tipo de EDS por lo general es poco laxo,
presentando hiperlaxitud sólo en las articulaciones de las
manos. Además estos enfermos se caracterizan por tener piel
delgada que transparenta las venas y, generalmente, cara
triangular, ojos hundidos, labio superior fino y falta de
tejido adiposo de la cara.
Otra de las patologías
hereditaria de la fibra colágena que puede resultar grave, es
el Síndrome de Marfan. Con una frecuencia de uno en 10.000,
esta enfermedad se presenta en personas muy altas y delgadas
que tienen hiperlaxitud articular y puede provocar una
dilatación asintomática de la aorta que progresa lentamente y
suele causar la muerte, si es que el problema no es tratado.
Es frecuente que quienes sufren este mal tengan miopía y/o
desprendimiento de la retina, así como también problemas
articulares, de ligamentos y huesos, incluyendo osteoporosis.
Este diagnóstico puede confundirse con los Marfanoides, que
son personas altas con hiperlaxitud, pero que no presentan
mayores complicaciones. “El diagnóstico del Síndrome de Marfan
es clínico y se confirma sólo si existen las características
típicas del aparato locomotor, asociadas a las alteraciones
oculares o del compromiso cardiovascular”, enfatiza el
experto.
Un diagnóstico que también se relaciona con alteraciones
hereditarias de la fibra colágena, aunque muy poco frecuente
pues sólo afecta a una de cada 100.000 personas, es la
Osteogénesis Imperfecta, la cual se caracteriza por una
osteoporosis severa, gran tendencia a las fracturas y escleras
azules.
El doctor Bravo explica que a la hora de
realizar el diagnóstico inicial, “hay síntomas que llaman la
atención desde el momento que el enfermo entra a la consulta.
Por ejemplo, uno puede ver que la persona es extremadamente
alta y esto orientaría a la posibilidad de que se trate de un
marfan o de un marfanoide. Estos muchachos por lo general
tienen articulaciones más débiles, presentan más esguinces y
dolores de espalda. En el caso de las mujeres, algunas tienen
la esclerótica transparente, por lo que la parte blanca del
ojo se ve un poco celeste. Ciertos enfermos tienen
características especiales en las orejas, pues éstas son
despegadas como orejas aladas o no tienen lóbulo. En
definitiva, hay características de los cartílagos, de las
orejas y de la nariz que nos pueden inducir al diagnóstico. El
caso del EDS Vascular los pacientes tienen una cara típica: es
triangular, los ojos hundidos y ojerosos, el labio superior
muy fino y poco tejido adiposo de la cara”.
Una vez
que se tiene el diagnóstico, el médico explica que es
importante señalar al paciente algunas formas de prevenir
daños. “En el caso de la gente joven, es posible orientarlos
acerca de el tipo de deportes que no pueden practicar, como
rugby, fútbol, volleyball, basketball, squash, tenis, karate y
patinaje, porque muy probablemente van a producirse esguinces
y otros problemas. Por lo general les recomendamos practicar
natación, yoga, Pilates y Tai shi. Asimismo, a las personas
que trabajan en oficinas y pasan largas horas sentadas frente
a un computador, les puede resultar útil levantarse del
asiento y moverse, hacer algunos ejercicios con el cuello y la
columna. Además es necesario tener una buena silla, la mesa a
una altura conveniente y mantener una posición ergonométrica
de las manos con respecto al computador”, recomienda.
Otro aspecto que el profesional destaca, es la importancia
que frente a estas patologías tienen los equipos
multidisciplinarios. “Una vez que se tiene el diagnóstico, es
necesario realizar un trabajo kinésico, en forma coordinada
con el reumatólogo o el traumatólogo tratante. También es
interesante la labor que pueden desarrollar los terapeutas
ocupacionales, explicándoles a los pacientes que cosas pueden
y no pueden hacer, entregándoles recomendaciones sobre el
trabajo, los deportes y pasatiempos. En el caso de los niños,
es fundamental el trabajo de los pediatras y ortopedistas
infantiles. Asimismo hay algunos pacientes que presentan
problemas en la mandíbula, por lo que es necesario contar con
el apoyo de un ortodoncista. Como también, en ciertos casos,
hay riesgos cardiovasculares, ginecológicos, gástricos y
oftalmológicos, es importante la labor de cardiólogos,
ginecólogos, gastroenterólogos y oftalmólogos. Y como con
tantos y tan diversos problemas muchas veces los pacientes
terminan con ansiedad y depresión, también es muy relevante el
apoyo de un psicólogo o psiquiatra”.
En definitiva,
según el médico, la importancia de los grupos de soporte es
fundamental para estos enfermos, así como también la
posibilidad de compartir sus experiencias con otras personas
que sufran el mismo problema. “Estas agrupaciones son bastante
frecuentes en Europa y espero que en un futuro cercano
tengamos algo parecido en Chile”.